Miopía: causas, síntomas y tratamiento
La miopía es el defecto refractivo más frecuente en el mundo y su prevalencia no deja de crecer, especialmente entre niños y jóvenes. Si te cuesta ver de lejos pero ves bien de cerca, probablemente seas miope. En este artículo te contamos todo lo que necesitás saber: qué la causa, cómo identificarla y qué opciones de corrección existen.
1. ¿Qué es la miopía?
La miopía es un defecto refractivo en el que el ojo enfoca los objetos distantes por delante de la retina, en lugar de hacerlo directamente sobre ella. El resultado: los objetos lejanos se ven borrosos o desenfocados, mientras que los cercanos se perciben con claridad.
Este error refractivo ocurre generalmente porque el globo ocular es demasiado largo en sentido anteroposterior, o porque la córnea tiene una curvatura excesiva. En ambos casos, el rayo de luz no llega exactamente donde debería.
La miopía se mide en dioptrías (D). Se considera:
- Miopía leve: hasta -3.00 D
- Miopía moderada: de -3.00 a -6.00 D
- Miopía alta: más de -6.00 D
2. Causas de la miopía
La miopía tiene un componente genético importante: si uno o ambos padres son miopes, las probabilidades de que los hijos también lo sean son significativamente mayores. Sin embargo, el ambiente también juega un papel decisivo.
Entre los factores ambientales que contribuyen al desarrollo y progresión de la miopía, los más estudiados son:
- Escasez de tiempo al aire libre: La luz natural parece tener un efecto protector sobre el desarrollo del globo ocular. Los niños que pasan más tiempo al aire libre presentan menor incidencia de miopía.
- Exceso de tiempo en visión cercana: Leer, escribir y el uso prolongado de pantallas implican un esfuerzo continuo de acomodación visual que podría estimular el crecimiento axial del ojo.
- Inicio temprano: La miopía que aparece antes de los 8 años tiende a progresar más rápidamente y a alcanzar valores más altos en la adultez.
3. Síntomas más frecuentes
Los síntomas de la miopía son bastante característicos y suelen aparecer gradualmente, especialmente en la infancia:
- Dificultad para ver objetos distantes (pizarrón, carteles, televisión)
- Entrecerrar los ojos para intentar enfocar
- Acercarse demasiado a las pantallas o a los libros
- Dolor de cabeza frecuente, especialmente al final del día escolar o laboral
- Sensación de fatiga visual
- En niños: desinterés por actividades al aire libre, dificultad para leer el pizarrón
Muchos miopes no son conscientes de su problema porque nunca han experimentado una visión nítida de lejos: creen que "ver borroso a distancia es normal". Por eso el diagnóstico temprano es fundamental.
4. Cómo se diagnostica
La miopía se diagnostica mediante un examen visual completo realizado por un oftalmólogo o un optómetra. El estudio incluye:
- Agudeza visual: Lectura de letras o símbolos a diferentes distancias con y sin corrección.
- Refracción: Determinación de la graduación necesaria mediante lentes de prueba o autorefractómetro.
- Examen del fondo de ojo: Especialmente importante en miopías altas, para descartar complicaciones como desprendimiento de retina.
En adultos, se recomienda un control visual completo al menos cada dos años. En niños con miopía en progresión, el control debería ser anual o cada seis meses, según indicación del especialista.
5. Opciones de corrección
La miopía no tiene cura (salvo mediante cirugía refractiva), pero se corrige fácilmente con anteojos o lentes de contacto. Las principales opciones son:
Anteojos de receta
Son la opción más simple, segura y accesible. Los lentes para miopía son divergentes (cóncavos), es decir, más delgados en el centro que en los bordes. Se adaptan a cualquier armazón y permiten distintos tipos de lentes: monofocales, bifocales o progresivos (para quienes además tienen presbicia).
Lentes de contacto
Ofrecen mayor campo visual que los anteojos y son ideales para deportes o situaciones donde los anteojos son inconvenientes. Existen en versión diaria (desechable cada día) y mensual. También hay lentes de contacto para astigmatismo (tóricas) y para presbicia (multifocales).
Orthoqueratología (orto-k)
Lentes de contacto rígidas de uso nocturno que remodelan temporalmente la córnea durante el sueño. El resultado: visión nítida durante el día sin necesidad de gafas ni lentes. También se usa para frenar la progresión de la miopía en niños.
Cirugía refractiva
Técnicas como el LASIK, LASEK o la implantación de lentes fáquicas pueden corregir definitivamente la miopía en adultos, siempre que la graduación sea estable y el paciente sea candidato apto.
6. Anteojos vs. lentes de contacto: ¿qué elegir?
No existe una respuesta universal: la elección depende del estilo de vida, la comodidad y las preferencias de cada persona. Algunas consideraciones:
- Los anteojos son más fáciles de usar, no requieren tanta higiene y son ideales para uso diario con bajo mantenimiento.
- Las lentes de contacto dan mayor libertad de movimiento, son prácticamente imperceptibles y son la mejor opción para deportes y actividades físicas.
- Muchos miopes usan ambas opciones: anteojos en casa y lentes de contacto al salir.
7. ¿Se puede prevenir la miopía?
La prevención completa no es posible si existe predisposición genética, pero hay hábitos que pueden reducir el riesgo o frenar la progresión:
- Aumentar el tiempo de actividades al aire libre (al menos 1-2 horas diarias en niños)
- Aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos de pantalla, mirar 20 segundos a 20 pies (6 metros)
- Mantener una distancia adecuada al leer (mínimo 30-35 cm)
- Iluminar correctamente el entorno de estudio o trabajo
- Realizar controles visuales anuales en niños
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